viernes, 17 de octubre de 2008

El Encuentro... algunas fotillos y crónica para recordar







Crónica del XI Encuentro Nacional de la Universidad Trashumante
6 y 7 de diciembre de 2008

El Quirquincho se estaciona entre un bullicio de abrazos y gentes. Recuerda aquella ruta que calentó sus ruedas diez años atrás. Piensa y cae en la cuenta de que todo eso que antes no era, ahora es. También recuerda y por su retina de vidrio cruzan imágenes de soledades que se hacen encuentros y de encuentros que se hacen redes. Es imposible desandar la red, piensa. Exhala cansado todas esas personas que vió en el camino. Ahora reconoce a algunos que llegan, y descubre nuevos rostros que lo miran con la emoción de saberse de antes. El viejo compañero se acomoda al borde del cordón y bajo un árbol nos observa. Así, con el cuerpo reparado y la esperanza en el alma, se dispone a vernos festejar.

La llegada tiene algunas complicaciones, sobretodo para quienes mas kilómetros deben recorrer; compas de Rawson, Madryn y Trelew quedan varados algunas horas en la entrada de Rosario, con la traffic rota. Estas y otras demoras suman ansiedad y hacen que el abrazo de encuentro sea aún mas fuerte. La ronda se arma en una cancha de basquet, la del Club Central Córdoba, que primero será testigo atónito y luego partícipe compañero. Laura presenta, da la bienvenida y es interrumpida por unas cocineras medio locas que entran con una olla y unas verduras gigantes y dicen: “Queremos cocinar entre todos este guiso, pero faltan ingredientes, así que cada grupo tiene que echar a la olla una pregunta y una certeza que trae consigo en su andar, para darle sabor”. Así que agregan ingredientes a la olla: el Grupo Misionero Trashumante de Hersilia; Atrapasueños de Buenos Aires; compas de San Justo, Santa Fe; El Grupo Trashumante Cordobes; el Grupo Trashumante Escaramujo de Buenos Aires; Surcos y Taller de Educación Popular (aún sin nombre) de La Plata; el Gato desde Jujuy y Marco de la UTR de Misiones; compas de Villa María, Córdoba; el Grupo Ciudad de Piedra desde la provincia de Río Negro; el Grupo Nerón, de Rawson, Chubut; y que vinieron junto a compas de Madryn, y de Nadies y Derechos que son de ahí cerquita, de Trelew.
De Rosario está El Entrevero que es un espacio formado por “Casa de Todos”, “El Rancho”, “Asamblea Popular Plaza Ombú”, “Barrio Itatí”, “La Casita del MEDH ” que son diferentes experiencias de trabajo en barrios. También aportan ingredientes compas de la Universidad Experimental, compas de la Biblioteca Pocho Lepratti, y del Colectivo de Militancia Popular Autónoma Surastilla, y Malabares, que oficiamos de organizadores locales.
Luego llegan otros y otras: compas del Grupo de Teatro del Oprimido, varias madres de compas -hay quien dice que hay cooptación familiar…- y varios y varias que van y vienen. Echan a la olla la necesidad de estar en colectivos, de sumarnos y enredarnos, y muchos deseos: el encuentro con otras y otros, la autoformación, la construcción de nuevos espacios. También, la riqueza de las diversas experiencias, la necesidad de crear otras lógicas de vivir a partir de saber que la lógica del sistema nos destruye y oprime, la necesidad de comunicar lo que hacemos y de mantener la esperanza en lo que hacemos. Para que el guiso comience a cocinarse nos dividimos en 5 grupos para discutir ¿En nuestras prácticas y/o experiencias; Qué problemas tenemos?. De todas tratamos de elegir al menos cinco. Almuerzo de por medio, pensamos los problemas nacionales e internacionales, como influyen en nuestras prácticas y sus causas. Las devoluciones artísticas son como viene pasando últimamente, una forma de poner en la comedia cosas a veces dolorosas y que nos cuestan abordar colectivamente: personas peleando por alcanzar la zanahoria, una máquina que pretende que todos se muevan igual y que es el ritmo que impone el sistema, que nos dificulta juntarnos, y hasta un karateca delirante y obediente que nos imprime la dominación capitalista. El momento mas artístico del sábado hizo que desde una pequeña canción rumoreada, y recordada desde adentro, vaya tomando forma un canto colectivo. A los saltos y gritando terminamos hermanados en una sola canción que cantamos como si hiciera falta espantar al frío. Hubo algunos a los que les costó por cuestiones generacionales; por ejemplo el Tato insistió inútilmente con Zitarrosa o Quillapayún y terminó tarareando desconcertadamente a Los Piojos. Y se ve que se quedó con la sangre en el ojo porque en cada devolución Tato no hizo más que provocarnos y hacernos pensar mucho. ¿Quién nos piensa?, era la pregunta que hacemos cuando vemos que muchas cosas que vivimos fueron escritas y digitadas por políticas del Banco Mundial. Tenemos que pensarnos o nos piensan… así que la feria de la tarde noche, que se extiende muchísimo por la demora de los compas del comedor a quienes se le complican mucho las cosas… nos ayuda a sabernos, a pensarnos, a socializar lo que hacemos. Comemos re tarde pero aprovechamos para bañarnos, caminata de por medio y también visitamos los puestos de la Bibioteca Pocho Lepratti, el puesto trashumante con flamantes remeras y revistas y de compas que muestran y venden artesanías, los alimentos del comercio justo, gigantografías de Iconoclasistas que aportan junto a otras otras producciones las compas de Quetral, la gráfica y volantes de Surcos con su lucha inscansable por la aparición de Jorge Julio López, el Fernet Gabutti (que te pega con tutti), el puesto de En la cosmopista, con publicaciones varias. Agotadísimos terminamos la noche en charlas dispersas que no quieren concluir.
El domingo es el día del anuncio: Después de la denuncia: ¿Cómo le hacemos?. ¿Cómo avanzamos en la creación del mundo que soñamos?. La idea es reconocer lo que hacemos, soñar y proyectar nuevas acciones. Los grupos a pesar del calor, ponen toda la energía para socializar lo que se viene haciendo y para elaborar formas que nos permitan hacer aún más, enredarnos, sabernos, darnos fuerza y ánimos. También en los grupos se dan interesantes discusiones en torno a la autonomía, al financiamiento, a la comunicación, a la relación con el Estado y todos estos ejes y debates se llevan a un plenario en el que se avanza mucho en aprendizajes y planteo de nuevos desafíos. Las devoluciones artísticas muestran no solo esto sino que le dan una complejidad y a la vez un nivel de síntesis solamente logrado mediante otros lenguajes. Fuegos que se quieren encender y se buscan, colectivos en los que hay que decidir nuevos recorridos solidariamente, sistemas de repartición y producción (en este caso de naranjas) que hay que desarticular, para crear otras formas de vida mas dignas, enredamientos que nos den fuerza y nos permitan avanzar en la concreción paciente impaciente de nuestros deseos. Luego Tato, habla de esto; tenemos que hacer lo que deseamos, que no nos importe tanto lo que el Estado, el Capital y la Cultura impuesta quiera de nosotros, hay que animarnos y hacer aquello que nos apasiona y nos hace felices. Por eso es que el plenario se llena de discusiones en torno a estas nuevas posibilidades que tenemos que construir, en base a nuestra autonomía, y a nuestra energía colectiva. Siguen quedando discusiones abiertas pero nos hemos ayudado a pensar y a revisar otras realidades en base a las experiencias que se socializan y se ponen en juego.
El momento mas artístico tiene esa característica, la de hacernos sacar toda la energía que tenemos. Jugando disparatadamente con diferentes situaciones de la realidad nos ponemos desafíos en frente y los afrontamos con alegría. También nos reímos tanto poniendo el cuerpo junto a los otros, sabiendo y percibiéndonos compas. Terminamos con una foto imaginaria de cómo quedamos luego de cada actividad: más o menos cansados, mas o menos exitosos, pero siempre felices de haber afrontado la cosa entre todos y todas y encima, aún seguir juntos. ¿Qué rebeldía profunda alberga el hecho de reconocernos semejantes, frente a un sistema que nos propone que compitamos, que seamos seres aislados los unos de los otros?.
Finalmente, en la evaluación, cada uno dice qué vio, qué olfateó y qué palpó en este encuentro. La ronda es grande y nos escuchamos atentos mientras pensamos la consigna. La importancia de que circule la palabra, de poder decir, de compartir el cierre. Este cierre que anhelamos que abra. El abrazo caracol es inmenso, todos abrazados y nos vamos enroscando hasta que nos juntamos todos y todas. Finalizamos con un gran aplauso, nos miramos, nos emocionamos.
Diez años de estar en movimiento merecen festejarse y para eso vienen compas artistas a dar el marco necesario para la fiesta. Tal como nos gusta, la cosa se torna bien diversa y colectiva; hasta la barra se puebla de acentos de diferentes provincias y el laburo se hace compartiendo y riendo. Primero Ceci oficia de presentadora y da el puntapié inicial. Enseguida, La Guisada (del espacio cultural y colectivo Quetral), nos hace ser partícipes de canciones y bailes:

Luego los compas del Fernet Gabutti (bebida bien rosarina) dan una bienvenida desopilante a la fiesta de la mano del Titán y su rocanrol alegrador; la Agrupación Inestable Sosteneme que me Caigo le pone humor, ironía y buena música, dando lugar para que también haya fotos de nuestra historia trashumante, malabares y swing y ya empezamos a ser todos y todas protagonistas… Zapateá Lechuza con canciones que ya son de todos, nos invita a bailar y seguir de fiesta hasta la salida del sol.
Sabemos por informaciones clandestinas que muchos y muchas no durmieron y que otros y otras lo hicieron sorpresivamente acompañad@s, cosa que debería estar en nuestra famosa sección de “Correveidile” ya en desuso, creemos que por exceso de contenido.
Los diez años de la trashumante nos encuentran así, junto a compas de diferentes colectivos, con nuestro ánimo firme y el corazón emocionado de saber lo que hicimos y de pensar con pasión todo lo que falta y tenemos soñado seguir siendo y haciendo.

El Quirquincho arranca una vez más con la certeza de que el camino ya se hizo compañero y amigo. Y es él, quien ahora le abraza las ruedas y le dice “dale, dale, dale, que la cosa sigue, ¿no ves que este recorrido nos está haciendo fuertes?”, y -casi susurrando- agrega, “Además, sé una cosa porque la he visto, solo en movimiento existe la esperanza”.

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